El barrio el Golf de Santiago fué fundado al inicio de la segunda mitad del siglo XX. Fiel a la estrategia de “ciudad jardín” , este barrio esencialmente residencial , fué dando paso a partir de 1980 a un proceso sostenido de densificación habitacional, para luego acoger a distintas instituciones y servicios que lo consolidaron como uno de los principales centros de la ciudad. Amparada en una normativa estricta, la avenida Presidente Errázuriz, en el corazón del barrio, se ha mantenido al margen de la transformación, pudiéndose ver en ella parte del esplendor que antaño caracterizó a la zona.
En el margen occidental de esta pequeña avenida, existía un tramo singular entre un pequeño edificio de tres pisos construido en el periodo fundacional del barrio y otro de cuatro pisos representativo de la modernidad de fines de los 60. Entre estas construcciones, un conjunto de casas de escaso valor patrimonial dieron paso al solar donde se construyó este edificio de oficinas de 5 pisos de alto.
El terreno disponible tenía un frente extenso y una profundidad estrecha e irregular. Se propuso entonces una fachada urbana lineal en oposición a la curva que buscó copar el espacio disponible al interior del sitio. En el contexto de “ciudad jardín”, este edificio amplía su patio urbano y construye un “foso” que permite la iluminación del piso subterráneo habilitado para oficinas. Un pequeño puente acompaña la transición entre el espacio público y el interior.
El cuarzo conduce la luz al interior del mismo modo que lo hace el alabastro en un guiño que nos evoca arquitecturas arcaicas. La luz artificial nocturna devuelve a la ciudad el privilegio luminoso que acompañó al interior durante el día.











