La Propuesta arrancó de la idea de construir la sombra en el desierto a partir de una reinterpretación contemporánea de los tipos y formas más significativos que nos proporciona la historia. Así tuvo lugar una síntesis de elementos que se combinaban para mitigar los efectos del áspero clima nortino, incorporando la doble piel en muros y techos en base a celosías que disipan la luz y el contacto directo del sol, actuando como sombreadores.
Frente al puerto, se erige este edificio que obtuvo el primer en el concurso convocado para la construcción de la sede en Antofagasta del Ministerio de Obras Públicas y del Ministerio de Justicia. De allí surgió la voluntad de separar el programa de ambas reparticiones públicas y levantar dos edificios, dada la inexistencia de vínculos funcionales entre ellas. Esto nos permitió plantear una estrategia orientada a la creación de un espacio público significativo para la ciudad.
El edificio del Ministerio de Obras Públicas, da forma nítida al encuentro de las calles 21 de Mayo y Latorre, esquina estratégica que relaciona al edificio con el resto de la ciudad. El Ministerio de Justicia se dispuso de modo que conformara un espacio interior entre las construcciones.
Ambos edificios se unen a nivel de la cornisa superior por medio de un sombreadero de estructura metálica galvanizada que permite graduar la luz del sol generando un espacio intermedio que favorece la estancia. Los accesos a este hall se han graduado con el objeto de establecer jerarquías urbanas: el principal el acceso norte, que vincula al edificio con el centro de la ciudad y con el futuro desarrollo propuesto en el sector costero próximo.










