La avenida Apoquindo, en donde se ubica este edificio, debe su nombre al Cacique (jefe indio) que habitó estos parajes a la llegada de los españoles a América. Este eje transversal, que cruza el valle de Santiago uniendo la Cordillera de los Andes y el mar, acoge en el tiempo a diferentes sub centros que se desarrollan como parte del sostenido y a veces inorgánico crecimiento urbano desde el centro histórico hacia las periferias orientales.
El ámbito urbano que rodea esta obra, se caracteriza por un conjunto de edificios aislados y autónomos. En este escenario, que lucha por consolidar un carácter de centro, surge el edificio público que alberga a la Municipalidad de las Condes.
El terreno que disponíamos era estrecho. A esta condición, había que sumar el distanciamiento que la ordenanza local obliga entre las distintas edificaciones, propiciando con ello volúmenes aislados que solo se conectan entre sí a través de un zocalo continuo, de 7 mts. de alto. Con el objeto de promover una cierta continuidad urbana, se revistió este volumen bajo con mármol travertino, del mismo modo que el edificio vecino que nos antecedía. La transparencia del hall de ingreso y el patio propuesto, dejan de manifiesto la vocación urbana del edificio.
La Torre, tiene una planta libre de estructura interna de 15 mts por 15 mts., la que se apoya en un núcleo duro que concentra las circulaciones verticales, los baños y los espacios técnicos. Frente a la rigidez estructural del núcleo de servicios, fue necesario crear una estructura capaz de equiparar dicha rigidez y a la vez responder a nuestra aspiración de construir un “tejido” que alcanzara la mayor transparencia posible. Es decir, habra que encontrar la ecuación entre la mayor rigidez y la mayor transparencia simultáneamente. De allí que propusiéramos una estructura de vigas diagonales, que nos permitió responder de manera eficiente a las solicitaciones dinámicas de los sismos y a la vez no liberó las vistas hacia el exterior.









